Preguntas frecuentes

Es difícil establecer una duración exacta para un tratamiento psicológico, ya que depende de diferentes factores. Cada persona es diferente y la implicación y motivación que tenga la persona está directamente relacionada con la duración y efectividad del tratamiento. Hay personas que les cuesta más darse cuenta de sus pensamientos, que les cuesta más cambiar sus conductas. Llevamos toda una vida comportandonos de una determinada manera, por lo que no podemos pretender cambiar de la noche a la mañana. Si esto sucediera, el cambio no sería duradero y no habríamos conseguido nada. Con la terapia cognitivo conductual trabajamos para conseguir unos objetivos mediante el tratamiento, por lo que en ningún caso se pretende que la duración sea larga, sino alcanzar dichos objetivos. Una vez alcanzados, la terapia termina.

No obstante, podemos estimar una duración aproximada de entre 4 y 6 meses, dependiendo de, como hemos dicho, la evolución de cada persona.

Realizar un tratamiento psicológico consiste en trabajar para intentar cambiar pensamientos y conductas que nos hacen sentir mal a nivel emocional (tristeza, ansiedad, enfado...). En la mayor parte de los casos, las personas necesitamos ayuda para conseguir identificar qué pensamientos y qué conductas son las que nos están haciendo daño, siendo difícil cambiarlos por uno mismo.

El psicólogo es un experto en conducta humana, es decir, conoce la forma en que las conductas y los pensamientos de las personas influyen en sus emociones, de manera que puede ayudar a que la persona aprenda a controlar su comportamiento y sus pensamientos, y, así, cambiar las emociones que le hacen sufrir. El psicólogo es una persona objetiva que es capaz de observar los problemas desde un punto de vista diferente al de la persona que lo sufre, y precisamente por esto funciona la terapia.

Es evidente que para conseguir esto la persona necesita una implicación total en la terapia, ya que el psicólogo por sí solo no puede conseguir nada. Digamos que el psicólogo es un orientador, una persona que te enseña el camino que debes seguir para mejorar, pero el camino lo debe recorrer la persona que tiene el problema, nadie puede andar por ella. Por esto es importante tener claro que en los tratamientos psicológicos no hay milagros, sólo esfuerzo y trabajo.

La persona necesita una implicación absoluta en la terapia para conseguir resultados. Si no quiere ir al psicólogo y va forzado por una tercera persona, no va a conseguirlos. El psicólogo no puede hacer que la persona le haga caso, no puede obligar a nadie a seguir sus técnicas o pautas. En conclusión, no es aconsejable. Pero como siempre, todo depende del caso, ya que en algunas ocasiones no hay más alternativa (por peligro físico de la persona o temas judiciales).

En líneas generales, dejar a una pareja por la que se siente un apego siempre es difícil, es una decisión muy costosa y que suele causar dolor emocional. Pero es una decisión que únicamente puede tomar la persona que se lo está planteando y nadie puede decirle lo que debe hacer. Cualquier consejo recibido será fruto de la subjetividad, del pensamiento y las experiencias que cada persona hemos vivido. Por esto, ni un psicólogo ni nadie puede tomar la decisión por ti. No obstante, el psicólogo te puede ayudar en la toma de decisiones mediante las herramientas apropiadas, pero la decisión final siempre será tuya.

Tras este tipo de situaciones, que evidentemente conllevan un dolor emocional importante, es normal sentirse triste y sin ganas de nada. Todas conllevan un duelo que hay que sufrir y pasar. Es decir, sentirnos así no es patológico. Consideramos que puede empezar a ser patológico cuando pasan aproximadamente unos seis meses y la persona sigue igual, las emociones negativas no han disminuido y/o aparecen pensamientos de suicidio. En estos casos, podríamos estar hablando de una depresión, pero eso es algo que debe ser evaluado por un psicólogo para que pueda dar una diagnóstico.

Si una persona no quiere ir a terapia, no sería bueno obligarle. Además, en terapia de pareja, lo único que puede pasar si se obliga a uno de los miembros de la pareja a acudir a terapia es que boicotee las sesiones y la terapia, lo cual nos llevaría a no conseguir nada. Por lo tanto, en este caso, no podríamos hacer terapia de pareja. Pero sí que existiría una solución. La persona que está implicada en querer cambiar la situación podría acudir de manera individual. Así, le enseñaríamos qué puede hacer para llevar mejor los problemas y le daríamos pautas para mejorar en lo posible su relación. No es la mejor opción en pareja pero es una alternativa que suele funcionar bastante bien.

En ocasiones, los adultos no somos conscientes de que ciertas conductas nos están haciendo daño a nosotros mismos o a los demás, y, si lo somos, nos es muy costoso cambiarlas. Si siendo adultos, con el nivel de maduración cerebral que esto implica, nos es difícil, imaginemos a un niño que se mueve básicamente por instinto. Como hemos explicado, para que se produzcan cambios, necesitamos la implicación total de la persona que quiere cambiar. Un niño no ve el problema y no va a querer cambiar, mejor dicho, no va a saber ni que tiene un problema ni que debe cambiar, es incapaz de ser consciente de él. Los padres son el motor de su educación, son los que lo deben guiar por el camino correcto, corregirle cuando se equivoca o realiza conductas inapropiadas, el niño no sabe que no lo está haciendo bien, son los padres los que tienen que decírselo. Por todo esto, cuando trabajamos problemas de conducta en niños, los padres son los que acuden a terapia.

Un psicólogo es un licenciado en Psicología, un experto en la conducta de los seres humanos. Nuestro trabajo consiste en ayudar a las personas a solucionar los problemas por los que atraviesan a lo largo de sus vidas, dotándolas de las herramientas necesarias para que puedan afrontar las situaciones que les están afectando emocionalmente.

Un psiquiatra es un médico especialista en psiquiatría, y, mayoritariamente, su labor consiste en medicar a las personas que tienen algún tipo de trastorno.

La labor del psicólogo y del psiquiatra es totalmente compatible, en los casos en los que sea necesario medicación para superar el problema.

No, en nuestro centro no tratamos adicciones tóxicas como esas, ya que ese tipo de tratamientos requiere de exámenes de laboratorio para controlar que la persona no ha consumido. Por ese motivo, no lo trabajamos. Sin embargo, sí tratamos adicciones conductuales o no tóxicas, como ludopatía, adiccíon a las compras, móviles, etc.