Ansiedad

Sentir ansiedad es algo muy común, algo que nos suele pasar a todos en algún momento de nuestra vida, por razones y circunstancias muy concretas. La ansiedad no es más que una reacción que tiene nuestro cuerpo ante algo que percibimos como un peligro, y se puede manifestar en forma de sudoración, temblor, taquicardia (aceleración del corazón), opresión en la garganta, dolor en el estómago, diarrea, angustia, etc. Sus síntomas, además de desagradables, son muy variados y cada persona lo siente de una manera diferente. No siempre que sintamos ansiedad vamos a estar hablando de algo patológico, hay momentos en los que es normal sentirla. Pero cuando tenemos crisis o ataques de ansiedad o pánico en circunstancias que no deberíamos, podemos estar hablando de un trastorno de ansiedad.

En nuestro centro, te ayudamos a combatir la ansiedad, dotándote de las estrategias necesarias para que puedas controlarla y superarla, mediante las pautas más adecuadas en tu caso. El tratamiento mediante la terapia cognitivo conductual consiste en trabajar los pensamientos para que seas capaz de afrontar las situaciones que te dan miedo y que están provocando el problema de ansiedad, pero este trabajo dependerá de tu caso, el tratamiento es individualizado. Sea cuál sea tu problema de ansiedad, podemos ayudarte a solucionarlo, ponte en contacto con nosotras.

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Una forma de sentir ansiedad es tener una fobia o miedo, normalmente a cosas muy concretas como las arañas, los perros u otros animales, las avispas, la sangre, a volar, y un sinfín de cosas más. En realidad, se puede tener miedo a casi todo, todo depende de las experiencias y el aprendizaje que hayas tenido. Por ejemplo, podrías adquirir una fobia a los perros si tuviste de pequeño algún incidente con ellos, como que te mordieran o te asustaras porque uno se te echó encima o podrías haberlo adquirido al tener tus padres también una fobia a los perros. Los niños también pueden tener fobias, como a las tormentas, a ir al colegio o a separarse de sus padres, entre otras. A este tipo de fobias se les llama fobias específicas, ya que son miedos a cosas muy concretas.

El miedo es algo que condiciona tu vida, por lo que si lo estás sufriendo, te aconsejo que pidas la ayuda profesional de un psicólogo para mejorar tu calidad de vida.

Otro tipo de fobia habitual es la fobia social. Una persona puede sentir ansiedad cuando está con un grupo de gente, en una fiesta, comida o reunión de trabajo y sentirse muy mal, sentir que no pinta nada allí y que va a hacer el ridículo. La ansiedad hace que esta persona acabe yéndose de la situación, ya que está muy incómoda y cada vez que se encuentra en esta situación se siente igual. Mediante la guía y el entrenamiento de un psicólogo podrás superar este miedo.

Si lo que padeces es un trastorno obsesivo-compulsivo, no te asustes por el nombre. En realidad es un problema de ansiedad como los demás, sólo que algo más sofisticado. Son muchas las personas que lo padecen, aunque por desgracia, muchas de ellas no llegan nunca a ir al psicólogo, ya que han aprendido a vivir de la forma en que lo hacen, aunque ello suponga un continuo malestar. Es difícil de explicar la forma en que se presenta, dado que hay mucha diversidad de manifestaciones, no obstante, se intentará explicar de la forma más sencilla para que puedas identificar, en el caso de que padezcas este problema, qué tipo de trastorno es el que tienes.

En este trastorno la persona tiene pensamientos que se presentan en forma obsesiva, es decir, de forma recurrente y continua, siempre que la persona cree que va a suceder lo que teme.

Por ejemplo, en uno de los casos más habituales, la persona cree que se va a contaminar o se va a contagiar de una enfermedad al tocar objetos que están sucios. Por ello realizan lo que se llaman rituales de limpieza, que consisten en lavarse ellos mismos la zona que ha estado en contacto con el objeto que creen que está contaminado, siendo lo más habitual que realicen rituales de lavado de manos, o también, como otro ejemplo, ya que la variedad de rituales es mucha, quitarse la ropa “sucia” al llegar a casa y volvérsela a poner para salir, con el objetivo de que su casa no se contamine de la suciedad de fuera.

Otro patrón de pensamiento obsesivo son las personas que nunca están seguros de haber cerrado la puerta con llave, de haber quitado la llave del gas, etc. Por ello lo que hacen es comprobar una y otra vez que realmente lo han hecho. Otros creen que debe estar todo perfectamente ordenado y en su sitio, de manera que pueden pasarse horas arreglando la misma mesa de su casa. Además de éstas, también existen otras formas de presentación del trastorno obsesivo-compulsivo que podrán ser solucionadas por un psicólogo.

Cuando una persona tiene un trastorno de pánico, es porque tiene ataques de pánico o crisis de ansiedad, lo que supone un gran malestar para la persona que lo sufre y consiste en sentir algunos de los síntomas que comentamos cuando hablamos del tema de la ansiedad (taquicardia, sudoración, temblor, etc), sólo que la persona lo siente muy fuerte y piensa que se va a morir, que no va a poder resistir estos síntomas o que le va a dar un ataque al corazón o algo parecido.

Cuando esta persona empieza a sufrir las crisis de ansiedad de forma cada vez más continuada, comienza a darle miedo salir de casa por si le da una crisis y no hay nadie que le ayude. Esto se va generalizando, y mientras antes la persona salía de casa y hacía una vida normal, ahora empieza a no poder ir al supermercado, deja de salir con amigos, sólo sale de casa acompañada de personas que para ella son seguras, que le ayudarían si le diera la crisis, y cada vez su vida fuera de casa se hace más escasa. De ahí vendría el término agorafobia (miedo a los lugares abiertos), aunque el término no es precisamente correcto, ya que lo que la persona realmente teme no son los lugares públicos o abiertos, si no que le dé el ataque de pánico y no recibir ayuda, como ya habíamos comentado.

Si tu problema es este, no dudes en consultar con un psicólogo. Desde nuestra consulta, trataremos tu problema para que puedas retomar tu vida y volver a ser tu mismo.

Una persona que sufre una hipocondría o lo que también podríamos llamar preocupación excesiva por la salud o ansiedad por la salud, tiene pensamientos relativos a poder contagiarse de cualquier enfermedad, y en el momento en que notan cualquier tipo de síntoma (una mancha en la piel, una taquicardia, dolor de cualquier tipo...) creen que tienen un cáncer, una enfermedad del corazón u otro tipo de enfermedad que va a acabar con su vida. De esta manera, acuden de forma constante a los médicos y especialistas en salud, buscando y confirmando que no tienen ninguna enfermedad. No obstante, esto no les deja tranquilos, y al poco tiempo, vuelve a aparecer el pensamiento y vuelven a ir al médico.

Es un trastorno que genera un gran malestar, no dudes en pedir la ayuda de un psicólogo que te ayude a superar este problema.

Es el caso de una persona que se encuentra siempre preocupada por lo que puede pasar, por ejemplo, por si su hijo tiene un accidente con el autobús del colegio, por si pierde su trabajo, por si algo no sale como ella espera, etc. Estos pensamientos los podemos tener todos en algún momento, pero las personas con este problema los tienen muy a menudo, además de que comprueban que lo que temen no ha sucedido en realidad. Por ejemplo, una madre que piensa ¿y si el autobús del colegio de mi hijo volcara?, lo que les lleva a pensar que igual ha volcado y nadie les ha avisado. Por esta razón, llaman al colegio y comprueban que su hijo ya ha llegado y que no ha habido ningún accidente. Esta preocupación se extiende a prácticamente todas las áreas de su vida, por lo que siempre están excesivamente preocupados por todo. De ahí el nombre de ansiedad generalizada o preocupación excesiva.

Cuando una persona vive un acontecimiento traumático, como una violación, un atraco, un atentado o ve a alguna persona que sufre alguno de estos sucesos y en el que corre riesgo su vida, puede sufrir después un trastorno de estrés postraumático que se manifiesta normalmente en forma de imágenes que se introducen de forma involuntaria en los pensamientos de esta persona, haciéndole recordar y revivir lo sufrido una y otra vez. Es el caso de muchos supervivientes del 11-M.

Como se puede imaginar, este trastorno produce un gran sufrimiento a la persona que lo padece, por eso es aconsejable acudir a un psicólogo en el momento en que se empiece a observar cualquier síntoma compatible con este problema, siempre que se haya sufrido un acontecimiento traumático.